11 de noviembre de 2003

Breve historia general de los muertos sin tumba

El 18 de julio de 1936 hubo en España un golpe de estado fascista contra la democracia encarnada en la II República. El golpe fracasó y desembocó en Guerra civil. La guerra duró tres años y concluyó con la victoria fascista, tras la cual el general Franco gobernó como dictador hasta su muerte en 1975.

Desde el primer día de la guerra, fueron asesinados en ciudades y pueblos de toda España hombres y mujeres de ambos bandos, civiles cuyo único delito consistió en tener una ideología determinada. En muchas ocasiones, los cuerpos de las víctimas eran arrojados a los caminos o enterrados apresuradamente en fosas comunes clandestinas.

Finalizada la guerra, los vencedores exhumaron a muchos de esos muertos, pertenecientes en su mayoría a su mismo bando, y les dieron sepultura. Los demás muertos permanecieron arrojados en las cunetas, y en su mayoría allí continúan.

A la vez, el régimen del general Franco llevó a cabo en los años siguientes al final de la guerra una feroz represión en la que asesinó a miles de hombres y mujeres del bando republicano. Muchos de esos muertos fueron arrojados también a fosas comunes, y en su mayoría allí continúan.

Los datos que existen sobre las víctimas de uno y otro bando durante la guerra y sobre las víctimas de la represión tras la victoria fascista son inexactos y, dado que cada vez hay más personas individuales y asociaciones interesadas en conocer la verdad, continuamente esos datos se actualizan. Pero nadie puede negar que, a fecha de hoy, sigue habiendo en nuestro país decenas de miles de muertos sin tumba. Y, en su mayoría, allí continúan esperando.

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